Sombreros florales, nuevos territorios para el florista

 

El sombrero floral es un complemento que gana enteros. Reuniones y eventos sociales son el lugar ideal para lucirlos. El florista tiene ante sí una oportunidad de aplicar técnica, experiencia profesional y toda su imaginación en un producto cada día más popularizado.

 

Oportunidad de negocio

El concepto de sombrero floral responde a la inquietud de los floristas por experimentar en nuevos territorios artísticos.

Se trata de un complemento que no está pensado para un uso habitual, sino más bien excepcional; de ahí que su creador quizá pueda tomarse más libertades a la hora de diseñarlo. Una boda u otro evento especial son ocasiones ideales para llevarlos.

Las técnicas de floristería utilizadas en la realización de sombreros florales prácticamente son las mismas que las conocidas para cualquier otra composición floral; quizá una de las novedades consiste en la utilización de las técnicas de cestería.

Los sombreros florales son difícilmente clasificables. En su realización, son tan importantes la estructura como la colocación de la flor (apuntar que algunas escuelas, caso de la Escuela de Arte Floral y Diseño de Jardines de Cataluña, exigen que la estructura esté realizada con materiales vegetales).

Las modas siempre marcan colores, tipos de flor, etc., si bien no hay un tipo de sombrero que marque tendencia en 2015, sino más bien todo lo contrario. Sí podemos indicar como peculiaridad que el concepto de reciclaje vegetal ha sido incorporado en su confección.

Como bien sabe el florista, los sombreros florales son hoy día una posibilidad más de negocio en la floristería que ha de tenerse muy en cuenta.

 

Desfiles y concursos

En su final de curso, la Escuela de Arte Floral y Diseño de Jardines de Cataluña organiza un desfile-concurso de sombreros florales. La tarde del pasado 18 de junio tenía lugar la 21ª edición, en los jardines de la masía de Can Soler de Barcelona, sede actual de la entidad. El espacio del jardín y la fachada estaban decorados con plantas dentro de cestas de yute y el desfile estuvo acompañado por música de saxo en directo.

La fiesta consistió en el ya tradicional concurso de sombreros florales, dirigido por Francesc Porres, Michaela Schmidt y Jordi Abelló, profesores de la Escuela. En el concurso, los ganadores fueron: Pablo Ibáñez, alumno de 1º curso de arte floral, por el sombrero “Torbellino”, inspirado en la obra del arquitecto Gaudí; Anna Hurtós, alumna de 2º curso de ciclos formativos de arte floral, por el sombrero “Llunàtic”, inspirado en la obra del pintor Joan Miró; Marta del Proposto, alumna del curso de Oficial Florista, por el sombrero “Audrey”; y Teresa Rocamora, antigua alumna de la Escuela, por el sombrero “Selectividad”.

En el interior de la Escuela se podía ver la exposición de los trabajos de los alumnos de Arte Floral y Diseño de Jardines dirigidos por los profesores: Emilio Tinoco, Mireia Rubio, Mireia Fernández y Daniel Vilana.

El concurso se inició de una manera informal en casa de Pere Padrós, uno de los profesionales que formarían, en 1982, el equipo fundador de la Escuela. La idea gustó y se implicó a toda la entidad. Como viene siendo habitual año tras año, salvo alguna ocasión puntual en la que no se ha podido realizar, el evento reúne a profesores, alumnos, antiguos alumnos y amigos de la Escuela.

El sombrero floral en sí ya lo es; y, sin duda, este tipo de muestras es una herramienta que permite dar a conocer a la sociedad la profesión del florista, especialmente dentro de sectores como la moda y el diseño.

 

Agradecemos a la Escuela de Arte Floral y Diseño de Jardines de Cataluña su colaboración en la realización de este artículo

Fotos: Escuela de Arte Floral y Diseño de Jardines de Cataluña

 

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