La poinsettia vuelve a casa por Navidad

La poinsettia (nombre científico Euphorbia pulcherrima), también llamada flor de pascua o estrella de la Navidad, es una popular planta en maceta de atractivas brácteas coloreadas e intensos colores, que convive en muchos de nuestros hogares durante el invierno, siendo su presencia especialmente notable en las fechas navideñas.

La poinsettia tiene sus orígenes en Méjico. Crece de manera salvaje como un arbusto en las sierras y puede llegar a medir 5 metros. Desde principios del siglo XVI, "la flor de noche buena" se ha asociado a la navidad en el país centroamericano
La poinsettia tiene sus orígenes en Méjico. Crece de manera salvaje como un arbusto en las sierras y puede llegar a medir 5 metros. Desde principios del siglo XVI, “la flor de noche buena” se ha asociado a la navidad en el país centroamericano

Rojo color ‘estrella’

La flor de pascua empieza a hacerse popular como planta de interior allá por 1950, cuando productores alemanes cultivaron las primeras variedades más compactas que a partir de entonces ya podían soportar las temperaturas del interior de un hogar en invierno.

Las actuales variedades comerciales son descendientes directos de plantas que crecen en los bosques de hoja caduca de Méjico, donde se desarrollan como arbustos que llegan a alcanzar los cinco metros de altura.

Actualmente hay más de 150 variedades, que se diferencian en el color, el crecimiento y la forma de la hoja (las hay de follaje puntiagudo, dentado como las hojas de roble o también arrugado). En los comercios especializados, las poinsettias están disponibles en multitud de tamaños, desde “miniaturas” hasta pequeños árboles de alrededor de un metro de altura. Comparadas con las variedades comerciales más antiguas, las poinsettias modernas son mucho más duraderas y resistentes.

El 80 por ciento de las flores de pascua vendidas en Alemania son de color rojo. El 20 por ciento restante corresponde a otros colores: albaricoque, amarillo, blanco-amarillento, blanco-verdoso, Burdeos, crema, rosa, salmón, rosa,… Además, hay numerosas variedades de poinsettias que lucen dos tonos, en colores degradados o moteados.

Venta profesional

Es importante seleccionar un punto de venta con profesionales que hayan dado a la planta las condiciones que ésta necesita hasta su comercialización al cliente final. Por ello, se recomienda asegurarse que la poinsettia haya estado protegida en el punto de venta de las corrientes de aire y del frío y que se envuelva de forma adecuada para transportarla a casa, especialmente en días de frío intenso. También es aconsejable comprobar el estado de la tierra, no debe estar ni totalmente seca ni totalmente mojada.

Los indicadores para saber que una planta está sana son un follaje espeso y de color amarillo-verde y unas flores coloridas entre las brácteas. Al comprar la poinsettia, las flores de color amarillo-verde que se encuentran entre las brácteas indican frescura, deben estar brotando.

Cuándo se compra la planta entre los meses de Noviembre y Diciembre, el sustrato ya está fertilizado; por tanto, no es necesario abonar de nuevo hasta después del periodo de floración.

Discretos elementos en el alféizar de las ventanas: poinsettias blancas en delicados recipientes de cristal en color verde. Para un mayor efecto se colocan varios vasos idénticos uno al lado del otro
Discretos elementos en el alféizar de las ventanas: poinsettias blancas en delicados recipientes de cristal en color verde. Para un mayor efecto se colocan varios vasos idénticos uno al lado del otro

Cuidados

Con unos sencillos trucos, la poinsettia  puede disfrutarse en los hogares por un periodo prolongado, manteniendo sus brácteas coloreadas brillantes y la planta en perfecto estado.

Gusta de un espacio luminoso, sin luz solar intensa directa, alejado de corrientes de aire y de radiadores. Son ideales temperaturas entre 15 y 22ºC –no olvidemos que es una planta sensible al frío–.

El origen de esta planta ya indica que debe regarse sólo cuando la tierra esté ligeramente seca, preferiblemente con agua tibia. Las raíces de la planta tienen que estar humedecidas pero no empapadas. A la poinsettia no le gusta tener agua estancada en el plato bajo la maceta. El exceso de riego puede producir pudriciones en las raíces.

Si las hojas caen o se decoloran, es posible que el riego sea excesivo. En cambio, si las hojas empiezan a decaer, significa que necesita agua.

Las poinsettias, como todas las plantas, nos ‘hablan’ y en su lenguaje nos dicen cómo se encuentran en cada momento, sólo tenemos que aprender a ‘escucharlas’ para darles lo que necesitan.

Consejos para el cuidado de la flor de pascua

Este artículo ha sido realizado con información y fotografías facilitados por Stars for Europe

 

 

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